lunes, 10 de mayo de 2021

Narración que guarda relación con el artículo elegido.

 

El cambio, siempre es posible…

El martes al atardecer Milena se preparó para dirigirse a su primera clase de programación, carrera que decidió empezar para acercarse a un mundo que la atrae pero a la vez le da miedo.

Con mucho entusiasmo salió de su casa y caminó las DIEZ cuadras que la separan de la facultad las hizo en un estado de felicidad, mezclada con incertidumbre y ansiedad, caminaba como entre algodones y con una gran sonrisa que iluminaba toda su cara.

Al llegar al aula grande fue su sorpresa porque además de ella sólo había otra chica, el resto de los alumnos eran varones, al menos esa era la primera impresión que tuvo, que todos eran del sexo opuesto. Milena se acomodó en la última fila de bancos y desde allí se dispuso a recibir la clase, se sentía  inquieta por momentos,  a pesar de la cálida bienvenida que les dio el profesor,  se sentía rara porque ella siempre había sido  una alumna muy participativa en las clases, y acá no, se sentía observada, inhibida y cuando el docente preguntaba a la clase, no se animaba a opinar, a medida que avanzaba la clase comenzó a sentirse más relajada pero diversos pensamientos rondaban por su cabeza, no podía dejar de preguntarse por qué no había más chicas, incluso imaginaba cómo sería el trayecto de su carrera en un espacio de hombres y no sólo durante su formación sino también de qué manera se sentiría para afrontar emocionalmente y  desarrollarse en un mundo laboral que se le presenta en su imaginario como bastante hostil.

Terminada la clase, se acercó a su compañera y le preguntó cómo fue su experiencia en este primer día, ella le contó que también tuvo un estado de ansiedad, que le producía sentimientos encontrados y las dos prometieron acompañarse mutuamente para lograr sus objetivos. Ya  camino a su casa Milena  siguió pensando por qué pasaba esto: el 90% de la clase eran hombres, se  propuso investigar sobre el tema, quería asesorarse, capacitarse porque a partir de ahora a su objetivo de convertirse en una excelente ingeniera en programación le sumaría el de  convertirse en una militante fervorosa que da a conocer su carrera, que tiene herramientas para acompañar y asesora a las chicas que quieran comenzar su carrera y  para que las mujeres conozcan las posibilidades que genera  y  si así lo desean asuman que esta formación también les abre un gran campo de desarrollo profesional sin tener que desecharla por pensar que no es una carrera para mujeres.